El Box Jump o salto de cajón en el Crossfit

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Uno de los ejercicios de Crossfit caracterizado por su capacidad para que ganemos explosividad y potencia, así como por ser un quemador de grasa natural es el Box Jump o salto de cajón.

Un ejercicio que en apariencia es un simple salto pero que, realizado correctamente y con intensidad puede dejarnos muy “secos”, en el sentido más positivo del la palabra.

Pero antes de ponernos con él y para motivarnos un poco, recordemos que aunque cuando lo practiquemos sólo trabajaremos el tren inferior de nuestro cuerpo, así como algunas zonas de la parte core como los abdominales, este ejercicio es un quemador de grasas muy fuerte.

Esto se debe a la intensidad que requiere de nosotros y al esfuerzo que realizamos, ya que haciéndolo repetidas veces sin duda lograremos que el déficit calórico, el mismo que provoca que perdamos peso, será más fácil de conseguir al menos el día que lo practiquemos. En realidad lo único que necesitamos es un alto, un cajón o un banco que sea estable y en donde nos podamos apoyar firmememente pero sin romperlo.

Cómo hacer un box jump correctamente

Lo primero que debemos hacer es ponernos a una distancia en las que nos encontremos cómodos delante de la altura o del cajón, y flexionaremos ligeramente las piernas como siempre, con los pies separados del mismo modo que lo están nuestros hombros.

Antes de dar el primer salto haremos una pequeña media sentadilla para, como un gato que trepa un muro, saltemos hasta el cajón intentando aterrizar sin que nadie «se entere». Éste es un factor importante. Se trata de aterrizar como un gato que cae sobre el suelo cuando ha saltado desde un muro, o como un salto que damos pero que no queremos que nadie lo escuche. Si lo hacemos a lo bruto, aparte de hacernos daño, seguramente no prestaremos tanta atención a la técnica ni quemaremos tantas calorías.

Y el mero hecho hacerlo con cierto sigilo hace que tengamos que poner todas nuestras capacidades, tanto mentales como físicas, en el ejercicio. Cuando estemos arriba volveremos hacer un “intento” de sentadilla y volveremos a dar un salto, esta vez hacia atrás en el suelo, teniendo el mismo sigilo hemos puesto al subir.

Por supuesto muchas personas se preguntan cuántas repeticiones debemos hacer y la respuesta es que depende. Aunque suene a tópico, en realidad depende de nuestro estado físico, de la carga de entrenamiento que tengamos programada con el resto de ejercicios, etcétera. Los entrenamientos, desde mi punto de vista, al menos cuando tienen por objetivo sentirnos bien tanto psíquica como físicamente, han de llevarnos a acabar moderadamente cansados o fatigados.

Fatigados pero no exhaustos, ya que el último caso provoca que nos quememos innecesariamente y no nos dejemos energía para realizar el resto de retos y actividades que tenemos en nuestro día a día, y que a menudo son muchas.

Por lo tanto, la intensidad de cada ejercicio tendrá que ir aumentando gradualmente, un paso a cada vez. 
Así hasta que logremos sentirnos cómodos o incluso que nos acabemos aburriendo en cierto sentido cuando entrenamos, que será la señal de que tenemos que subir por lo menos un escalón más en intensidad.

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